Las Nuevas Tecnologías modifican el papel de los profesores. En un esquema tradicional, el formador tiene como función fundamental “impartir conocimientos” a un grupo de personas determinado en el aula. La incorporación de cualquiera de las tecnologías altera este modelo.

En la sociedad tiene lugar un proceso llamado de “secularización”, que va racionalizando la vida de los pensamientos de tal modo que ahora se valora sobre todo la actividad práctica. Se tiende a proporcionar educación a todas la personas y a prolongar la duración de la misma, pero con base no en una mejor formación humana de los individuos sino en hacerlos eficaces para el provecho propio de la sociedad.

Este ideal lleva consigo muchas implicaciones. Pide la renovación de las estructuras escolares y la formación permanente del profesorado, el cual deberá servirse de la tecnología con que se va enriqueciendo la nueva didáctica. La preparación técnica de los individuos valdrá poco si no se les proporciona, conjuntamente, los elementos para saber vivir bien en profundidad.

El proceso de formación permanente es esencial para afrontar los problemas de adaptación de los profesores en ejercicio a las nuevas situaciones planteadas por los cambios sociales descritos. La educación incluye, inevitablemente, un componente utópico. Cualquiera que sea la definición que de ella queramos dar, la educación incluye siempre la idea de perfección: educar consiste en mejorar a una persona, y desde el punto de vista social, al grupo de personas que constituye una nueva generación.

Nadie puede esperar que la educación solucione ninguno de los problemas sociales pendientes mientras dejemos solos a los profesores, y el resto de la sociedad se inhiba en sus responsabilidades educativas. Ciertamente, nuestro sistema de educación debe dar respuestas educativas a los nuevos problemas sociales, pero también deben desarrollarse los conceptos de sociedad educadora y de relación escuela-familia para crear una conciencia de responsabilidad compartida, y, sobre todo, un nuevo impulso al apoyo y al reconocimiento del trabajo de los profesores por parte de la sociedad.

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